viernes, 22 de diciembre de 2017

La mayoría independentista del 21-D sobre el mapa catalán

Laura Aragó, Jaume Pi, La Vanguardia 22 de diciembre 2017

  • Superan el 50% de los votos en más de 800 poblaciones, la gran mayoría del interior, y solo ganan al bloque constitucionalista en Barcelona, Granollers y otros 20 municipios




Uno de los titulares de la noche electoral del 21-D lo volvió a protagonizar el independentismo, cuyas tres candidaturas igualaron sus cifras de apoyo electoral de 2015 -aumentaron en sufragios totales perdiendo 0,3 décimas en porcentaje–, se volvieron a imponer al llamado bloque constitucionalista que forman Cs, PSC y PPC, no alcanzaron el deseado linde del 50% y revalidaron su mayoría absoluta de escaños en el Parlament, dejándose 2 asientos por el camino.

Los partidos independentistas han celebrado con satisfacción estos resultados a pesar de que el otro titular de la noche se lo llevó el triunfo en votos y escaños de Ciutadans. Pese a ser la victoria más pírrica de la historia –ninguna formación había ganado en Catalunya sin llegar siquiera al 30% de apoyo electoral–, la noticia no es baladí: nunca había ganado un partido alejado de la tradición catalanista.

A pesar de ello, tanto JxCAT –candidatura personalista de Puigdemont apoyada desde la reserva por los postconvergentes del PDeCAT– como ERC y la CUP pusieron el foco en las “difíciles condiciones” con las que el independentismo concurrió a estas elecciones, con candidatos en Bruselas o en la cárcel.

Un análisis al detalle muestra que el triunfo independentista vuelve a estar cimentado en el granero histórico de votos del nacionalismo catalán: las comarcas del interior, los municipios medios y pequeños. Superan el 50% de los votos en 819 poblaciones, de los cuales 527 son de menos de 1.000 habitantes, ganan al llamado bloque constitucionalista pero pierden contra el resto de formaciones en 22 poblaciones, entre ellas la ciudad de Barcelona. Y, finalmente, obtienen aún menos votos que el bloque que forman Cs, PSC y PPC (sin contar a los comunes) en 106 municipios, en su mayoría en localidades de lo que se solía llamar el cinturón rojo del área metropolitana de Barcelona, que esta vez se ha teñido definitivamente de naranja.

No solo en los pueblos pequeños se imponen con claridad los independentistas. En hasta 39 localidades de más 10.000 habitantes, las candidaturas de JxCAT, ERC y CUP obtienen más del 50% de los votos, entre las que destacan Girona, Lleida –por muy poco margen–, Manresa, Igualada, Vic, Berga o Sant Cugat del Vallès. La victoria tiene lugar en otras 46 ciudades del interior catalán, de entre 5.000 y 10.000 habitantes, y en otros 207 municipios de entre 1.000 y 5.000 habitantes.

Desde Bruselas, Carles Puigdemont acentuaba la transversalidad territorial del voto independentista. Con los datos sobre la mesa, eso es estrictamente cierto: el independentismo es el bloque con una mayor fuerza repartida a lo largo de todo el territorio, aunque esté distribuida de forma muy desigual. O dicho de otro modo, el llamado constitucionalismo –incluso sumando a los comunes, en este caso– resulta casi testimonial en muchas partes del interior, mientras que el independentismo mantiene porcentajes de voto proporcionalmente más altos en zonas del área metropolitana. Eso explica en parte que las victorias absolutas del independentismo en poblaciones del interior sean tan holgadas.

El no posicionamiento de los comunes en ninguno de los dos bloques obliga a separar en dos categorías la distribución de los votos de los independentistas que no superan el 50% de los votos. Por un lado, cuando aún no logrando la mayoría absoluta de los votos, sí superan al bloque constitucionalista (Cs, PSC y PPC) y, por el otro, cuando pierden incluso contra este tripartito nítidamente antiindependentista.

En el primero de estos supuestos, cabe destacar la ciudad de Barcelona. En la capital, los independentistas obtienen casi el 46% de los votos por 43,6% del bloque constitucionalista y más de un 9% de los votos que recaen en Catalunya en Comú Podem. Curiosamente, se trata de unos numeros parecidos a los que se han dado en el conjunto de Catalunya, por lo que por primera vez Barcelona ha sido un buen reflejo de la distribución del voto en este sentido.

Otros ejemplos parecidos se han dado en localidades significativas como Granollers, Sitges, Vilanova i la Geltrú o Malgrat de Mar. Cabe destacar que en estos municipios, los porcentajes entre bloques son muy parejos y que los comunes se mueven entre el 6 y el 8% de apoyo electoral.

Finalmente, los municipios en los que el independentismo pincha de forma indiscutible, es decir, en los que sale derrotado no por el resto de formaciones sino únicamente por las que conforman el bloque constitucionalismo ascienden a 106, una cifra nada desdeñable teniendo en cuenta que muchas de estas derrotas tienen lugar en localidades con un alto número de habitantes. Se tratan de, exceptuando Barcelona, las principales ciudades catalanas por número de población, como son L’Hospitalet de Llobregat, Cornellà del Llobregat, Badalona, Terrassa, Sabadell, Esplugues del Llobregat o Santa Coloma de Gramenet. En algunos casos, el porcentaje de voto independentista no supera el 30%.

Un comportamiento parecido se da en Tarragona y en poblaciones de su primera corona, así como en todas y cada unas de las poblaciones de la Val d’Aran, y en localidades quizás menos esperadas como son El Vendrell, Sant Pere de Ribes, Calafell, Martorell u Olesa de Montserrat.